Mas tonto aún, es que escribiendo esto creo detectar el problema, o por lo menos aclarar mis pensamientos en un registro, pero aún así no solucionarlos.
Aveces odio y me parece patética la necesidad que tengo de escuchar la opinión del resto para recién comenzar a compremder y poder tomar parte de algo.
Una vez en un "juego" de cualidades, una niña me "avisó" que a mi vida le faltaba dignidad, yo que pensaba de que a esa altura mi persona era tan plana que pasaba desapersivida. "Dignidad para poder tener mis opiniones", de ese juego hace ya casi 5 o 6 años, nunca lo olvidé, esas cosas no se olvidan.
También me parece insólito que existan ocaciones en que mis pensamientos son tan claros, que tengo bases como para defender mis opiniones; son tan claros y llenos de esa dosis de ironismo que tanto de agrada, pero cuando lo que pienso no es consistente pasa el límite de lo irónico para llegar a la frustrante y odiosa "fundición".
martes, febrero 13, 2007
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